Archivo de la categoría: Diario de a bordo

La envidia es una declaración de inferioridad

A principios de semana conocimos la sentencia del Tribunal de Arbitraje Deportivo en la que se imponía una sanción polémica a uno de nuestros grandes ciclistas españoles, Alberto Contador, el que fuera ganador del Tour de Francia en el 2010 y del Giro de Italia en el año 2011. En la controvertida sentencia se le destrona de ambos títulos, y además, se le inhabilita para competir hasta el próximo 5 de agosto de 2012, perdiendo de este modo la posibilidad de disputar las competiciones que tendrán lugar este año, entre las que se encuentran los ansiados JJOO, el Tour de Francia, y el Giro de Italia.

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Poderoso Caballero es Don Dinero

A nuestras espaldas arrastramos una pesada carga, una acuciante crisis financiera que nos sumerge poco a poco en una imparable recesión económica. Nos deslizamos en unas arenas movedizas de las que, a estas alturas, resulta difícil salir sin ayuda.

En estos momentos difíciles, escuchar las débiles, pero nítidas palabras «creación de empleo«, nos recuerdan a un oasis en pleno desierto. ¿Es un espejismo? ¿Un sueño, o esto es real?

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Se acabaron Las Navidades

Después de quince días de estrés vacacional se acabaron Las Navidades. Ya podemos liberar nuestra agenda de compromisos y dar por finalizada las comidas copiosas, el beber desmesurado y la ingesta de dulces propios de estas fechas tales como mazapanes y todos aquellos que acaban en «ones», polvorones, turrones, bombones y roscones.

Por fin ha tocado la hora de recogerse. Adiós a la tensión de las reuniones familiares ¿Dónde toca la cena este año con tus padres o con los míos?. En estas fechas  se producen la mayor parte de las rencillas familiares. En muchas ocasiones motivadas por un exceso de alcohol en sangre.

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Inocente curiosidad

Las apabullantes y curiosas preguntas de los niños me desconciertan. Nunca sabes por dónde arremetirán.

Hace un par de días me encontraba comprando ropita de bebé, en una tienda de una conocida marca de ropa infantil, cuando una niña de unos cinco años de edad se acercó hasta la caja, donde me encontraba en esos momentos.

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Conversaciones Extrañas

Tengo un poder de atracción especial sobre todo tipo de bichos raros, incluidas moscas, mosquitos y moscones. Por lo que no es de extrañar, que de vez en cuando me vea envuelta en situaciones de lo más disparatadas.

El otro día, por no ir más lejos, me paró un chico en plena calle. Su expresión era confusa. Así que, lo primero que pensé es que me iba a preguntar por una dirección. Nada más lejos de la realidad. Utilizó una frase muy manida.

– Perdona, ¿nos conocemos?

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No es por tí, soy yo

Han pasado algo más de diez días desde la publicación de mi última entrada. Podría inventarme muchas excusas, como el aplatanamiento debido a este calor veraniego que se niega a despegarse de nosotros. Algo que desde luego, no me desagrada en absoluto.

También podría decir que he estado tremendamente ocupada, aunque no sería del todo cierto. Pero, entre todas las posibles excusas hay una universalmente utilizada en multitud de ocasiones, tanto para romper una relación, como para justificar un estado de ánimo. Por lo que, a falta de una mejor, me permito el lujo de utilizarla aquí también. Y es la siguiente:

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La vida es sueño y los sueños, sueños son

En cada ocasión en que recuerdo un sueño, éste me resulta aún más absurdo que el anterior. Pero, el de esta noche… me ha dejado sin palabras. Os lo comento para que os riáis un rato, o me psicoanalicéis. Lo que más os guste.

El inicio del sueño no lo recuerdo con claridad. Pero sí, que acudía nuevamente a la Universidad. Era el primer día, o al menos, de los primeros días de curso. Al finalizar la clase, como buena estudiante, me acerqué a la biblioteca para informarme de la documentación necesaria para el desarrollo de la asignatura en cuestión. Dicho sea de paso, es algo que no hice en mis tiempos universitarios.

Y allí, junto a la sala de lectura, divisé una amplia estancia de cerca de cuarenta metros cuadrados. Como un apéndice más del archivo, me encontré un compartimento abierto, sin puertas, ni columnas de separación. Pero, a diferencia del resto de la biblioteca, no había estanterías repletas de libros, sino…

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Vacaciones en la playa

Las vacaciones siempre saben a poco. Máxime cuando plantamos el pie de nuevo en casa. Pero, ¿cómo son nuestras vacaciones? ¿Acaso son tal y como nos las esperábamos? No creo que ni se parezcan.

¿Cuántas veces estando en el trabajo has soñado con notar el suave tacto de una fina y blanca arena de la playa bajo tus pies? Muchas, ¿no? Salvo que seas socorrista o trabajes en un chiringuito a pie de playa.

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Peter Pan. I miss you

Ahora estoy convencida. Tengo la enfermedad de Peter Pan. Me siento como Whendy. Diminuta, sin alas, abandonada y perdida en este mundo de adultos, en el que no encuentro mi sitio.

¡Con lo feliz que era yo jugando al escondite y a «polis y cacos»! Incluso, jugando con mis muñecas, a las que impartía la lección y si no sabían contestar… 

 – Castigada -le reprendía-. ¡De cara a la pared hasta que la aprendas!

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Bruno está solo

Los primeros rayos de luz aparecen por el horizonte despertando a Bruno de su letargo. Comienza a desperezarse lentamente, mirando a su alrededor presa de un pánico atroz ante lo desconocido. Ha sido una noche larga en la que ha dormido a la intemperie. Estaba aterido de frío, acongojado por el miedo y atenazado por una profunda agonía.

¿Dónde estoy?

Matorrales y hierbas altas por encima de sus ojos le impiden vislumbrar en la distancia. Estira un poco el cuello para atisbar en la lejanía, la espesura de los árboles de un bosque cercano. Es incapaz de distinguir la presencia de ningún humano a km a la redonda.

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