No es por tí, soy yo

Han pasado algo más de diez días desde la publicación de mi última entrada. Podría inventarme muchas excusas, como el aplatanamiento debido a este calor veraniego que se niega a despegarse de nosotros. Algo que desde luego, no me desagrada en absoluto.

También podría decir que he estado tremendamente ocupada, aunque no sería del todo cierto. Pero, entre todas las posibles excusas hay una universalmente utilizada en multitud de ocasiones, tanto para romper una relación, como para justificar un estado de ánimo. Por lo que, a falta de una mejor, me permito el lujo de utilizarla aquí también. Y es la siguiente:

No es por tí, soy yo. 

¿Quién no la ha oído alguna vez? Es el mejor pretexto de todos, diciendo algo, sin decir nada. De este modo, quisiera justificar la lentitud y la baja calidad de los post de los tres últimos meses en que la somnolencia me ha llevado hasta el límite de la hibernación. Traspasando esa barrera del sopor y del letargo, me he imbuido de lleno en la más absoluta desgana y perenne distracción.

Sí, mi excusa es muy buena. Estoy embarazada. Tengo un pequeño ser en mis entrañas, alimentándose de mis neuronas, de mi energía vital e, incluso de mis sueños. En ellos me dedico a comer todo tipo de alimento prohibido durante estos meses. Anoche, sin ir más lejos, me zampé un bocata de chorizo sin recordar mi estado. Seguidamente, aun deslizándome en manos de Morfeo, salí corriendo hacia el baño a vomitarlo. Nada más despertarme respiré aliviada, pero aún podía recordar el sabor del embutido en mi boca.

Como podéis ver, estoy disfrutando del embarazo, exactamente como me recomendó mi doctor. Mis neuronas se centran en temas tan simples como un bocata de jamón serrano, o una tosta de queso brie con salmón. Alimentos por los que estoy salivando hasta en sueños, y que me descentran sobremanera de cualquier otro quehacer. La habitual lectura me resulta densa, y pastosa, por lo que me temo que tardaré mucho hasta finalizar la novela que actualmente tengo entre manos: Dime Quién Soy (Julia Navarro). Y por tanto, la reseña se hará de rogar.

Sin embargo, mas allá del malestar que me produzca no poder tener ni la paciencia, ni la ilusión por escribir más a menudo, lo que más me molesta es no poder disponer de esas ideas para finalizar la que será, sin lugar a dudas, mi obra más larga. Una novela de misterio que se ha quedado atragantada y en punto muerto, a pesar del enorme deseo que tengo de que todos vosotros podáis opinar libre, y abiertamente sobre ella.

Mientras tanto, a la espera de que poco a poco puedan llegar de nuevo las ideas suficientes para entreteneros, escribiré las reseñas sobre algunos de los libros que más me han gustado. Espero con ello que sepáis sobrellevar la espera. Por mi parte, intentaré disfrutar del embarazo…

Recordad: Sed pacientes. Pues No es por tí, soy yo

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