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Escucha el silencio

El traqueteo de un tren puede incitar al sueño, la lectura, o los más tecnológicos pueden hacer uso de los móviles y otros dispositivos de última generación. Todo puede ser posible, siempre que no haya un niño de por medio. O al menos, no uno como mi Luisete, que es como un pequeño tornado; cuando llega él, desaparece la calma y la tranquilidad.

Mi pequeño es ya de por sí algo nervioso, así que me pareció que el transporte más adecuado, para viajar a la playa y mantenerlo entretenido, sería el viaje en tren. Pero creo que me equivoqué. Luisete estaba tan excitado por irse a la playa que se despertó a las dos de la mañana con un:

-Mamá, ¿es de día?

-No, vuelve a acostarte.

Cinco horas más tarde se despierta de nuevo al oír movimiento por casa:

-Papá, ¿es de día?

-No, vuelve a dormirte.

Cuando un par de horas más tarde fui a despertarle, pude comprobar que las ansias por irse a la playa le hicieron levantarse como un resorte sin remolonear un ápice. Estaba tan contento que desayunó y se vistió con una celeridad asombrosa, propia de un anuncio de televisión. He de decir que albergo la esperanza para que esa escena no caiga en el olvido y pueda revivirla todos los días a partir del mes de septiembre. Cosa harta improbable, por no decir imposible.

20160724_122652Al llegar a la estación de trenes, mi hijo de cuatro años, gritaba a pleno pulmón:

-¡Me voy a la playa!

Estaba pletórico y no hubo quien no se enterara. Arrastraba su maleta nueva de ruedas, “como los mayores”, y con la otra mano el carrito de los juguetes de la playa. Imposible pasar desapercibidos.

-¡Me voy a la playaaaa!

-Ya veo, ya -respondió una señora alegre (supongo que porque sabía que no iba a coger el mismo tren).

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Vacaciones en la playa

Las vacaciones siempre saben a poco. Máxime cuando plantamos el pie de nuevo en casa. Pero, ¿cómo son nuestras vacaciones? ¿Acaso son tal y como nos las esperábamos? No creo que ni se parezcan.

¿Cuántas veces estando en el trabajo has soñado con notar el suave tacto de una fina y blanca arena de la playa bajo tus pies? Muchas, ¿no? Salvo que seas socorrista o trabajes en un chiringuito a pie de playa.

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