Archivo de la categoría: Anécdotas divertidas

El día a día se plaga de anécdotas desde que nos levantamos, a veces con el pie izquierdo, hasta que llega el ansiado momento de acostarnos y disfrutar de unos lindos sueños. Todas aquellas anécdotas de hechos insólitos, vivencias disparatadas y absurdas experiencias, las plasmaré con unas líneas para haceros disfrutar de los extraños sucesos que me acontecen.
Os relataré las más divertidas e insólitas con el fin de entreteneros y divertiros.
Hope you enjoy!

Conversaciones con mi hijo

Desde que mi hijo cumplió los dos años no ha parado de chapurrear. Comenzó soltando unas palabras incomprensibles. Pero poco han ido tomando forma, llegando a construir sus pequeñas frases. Tenemos unas conversaciones muy divertidas. Mi pequeño aprende día a día, muy rápido, no deja nunca de sorprenderme.

A punto de finalizar el año 2014 y a escasos meses de que cumpla los tres años, ha protagonizado unas cuantas anécdotas en las que no he parado de sonreír  y de reír. En ocasiones he tenido ganas de achucharle, aunque también ha habido momentos tensos, no voy a negarlo, como cuando aprendió a decir «NO». ¡Cómo les gusta esa palabra a los niños!

Hoy me gustaría dejaros un pequeño muestrario de esos momentos que he pasado con el pequeñín y que son dignos de recuerdo. Espero que os guste.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Humor

Mi abuela fue detective

Mi abuela debió de trabajar como detective, o incluso en el espionaje secreto. Os preguntaréis por qué digo eso. Pues bien, ella siempre anda indagando. Es una investigadora nata. No, no es broma.

A mi abuela le gusta llamar por teléfono para confirmar sus teorías conspirativas. De este modo, cuando no se queda conforme con la respuesta que le ha ofrecido un familiar, llama a otro inmediatamente con una celeridad asombrosa, interceptando cualquier tipo de comunicación entre ellos. Ella tiene sus estrategias. Vaya si las tiene.

Como a toda abuela de una avanzada edad se oculta determinada información relativa a problemas médicos o de otra índole para no preocuparla. Pero ella, no sé cómo, siempre se acaba enterando. Sus tentáculos informativos llegan más lejos y más rápido que la velocidad del sonido. Por eso, cada vez que suena el teléfono y el visor detecta su número en la pantalla, los pelos se me ponen como escarpias, mis neuronas comienzan a cavilar a una vertiginosa velocidad pensando si hay algún suceso reciente que deba o no saber mi abuela.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas

Lo que cuesta dormir al pajarito

Mi pequeñín no ha dejado de piar desde que era apenas un bebé. De ahí que le llame pajarito. Ahora ya tiene dos añitos y es como un pequeño loro, retransmite y reproduce todo cuanto ve u oye a su alrededor. Es más, posee la vena comercial de su padre, pues negocia hasta la hora de la siesta. Todos los días la misma cantinela, que ha tomado como rutina, repitiendo día y noche, siendo la siguiente escena que detallo a continuación una de tantas otras:

– Es hora de dormir -le digo, tratando de mostrarme firme.

– Nooo.

Sigue leyendo

2 comentarios

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Diario de a bordo

Chivatazos

La naturalidad de un niño resulta impresionante. Los pequeños sueltan sin medida todo cuanto sucede o pasa por su mente, hasta el punto de llegar a sacar los colores a cualquiera, siempre cuando menos te lo esperas.

Hoy, sin ir más lejos, ha tenido lugar uno de esos momentos. Fue al subir en el ascensor. Íbamos Pepe, el pequeñajo, su primo de cuatro años, una abuela con su nieto de unos dos años, su perro y yo. Estábamos al completo. Apenas eran tres pisos de travesía, pero hubo tiempo suficiente para que mi sobrino comenzara a preguntar a la buena mujer:

– ¿Dónde va? -preguntó con curiosidad.

– Al quinto.

– ¿Y le ha dado ya?-replicó mi sobrino, al tiempo que trataba de erguirse al máximo, balanceándose sobre sus extremidades inferiores para comprobar si efectivamente la luz de otro piso estaba iluminada.

– Si -respondió la buena mujer.

– ¡Ah! Es que no veo.

Hasta ahí bien. Hasta que de repente se le ensanchó la sonrisa, mostrando su dentadura por completo. Hecho inequívoco de que alguna idea se cocía por su cabeza, pero no supimos en ese instante descifrarlo. No obstante, él pronto nos sacó de dudas al soltar:

– Uy, ¡Qué a gustito me he quedado!

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Humor

Bendito angelito

Quizá no lo creáis, pero me han salido ojos en el cogote. Tengo unas pequeñas protuberancias, que no estoy segura de si son ojos, o son chichones y, simplemente, es mi sentido arácnido el que me alerta cada vez que mi hijo va a realizar una trastada.

El pequeño renacuajo apenas tiene un año y más energía que yo, aunque ya sabéis que eso es muy fácil. Sin embargo, es como su padre, cada vez que piensa una maldad se le iluminan los ojos.

Sigue leyendo

Comentarios desactivados en Bendito angelito

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Diario de a bordo

Conversaciones Extrañas II

«Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores» (Winston Churchill).

Las conversaciones mantenidas con extraños, casi siempre dan lugar a diálogos intrascendentes. En algunos casos, comentarios insólitos, confusos, e incluso malentendidos. En otras ocasiones, los desconocidos pueden resultar molestos hasta el punto de ser cargantes.

Éste último caso es el que me sucedió ayer de madrugada, sin ir más lejos. Me encontraba acostada, durmiendo profundamente, cuando sonó el teléfono, interrumpiendo mi dulce descanso. Sobresaltada di un brinco en la cama, apenas me incorporé comencé a mirar en todas direcciones, tratando ubicarme. Localicé el aparato telefónico, a escasos centímetros, sobre la mesita de noche. Lo así rápidamente y descolgué agobiada. Demasiado tarde. Habían colgado.

1 comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas

Sucesos paranormales

Alza la mirada curiosa por encima de mi hombro. Me giro para confirmar que, detrás de mí, no hay nadie. Entonces, ¿qué está mirando? Me pregunto temiendo conocer la respuesta. Siento cómo se me eriza el vello por todo el cuerpo, y un escalofrío me recorre la columna vertebral. Otra vez, no, por favor.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas

In the Streets of San Francisco

El verano pasado viajé al país de las hamburguesas, los perritos calientes y los donuts. Exactamente fue en la costa oeste, California. En concreto, en la ciudad donde se encuentra el Golden Gate, y la prisión más famosa del mundo, Alcatraz. Allí descubrí una ciudad fría y gris en la que el frío invernal azota en pleno verano con tanta intensidad, que resulta ser un chollo para la industria textil que se aprovecha de la inocencia de los turistas, ansiosos del sol californiano, que acaban uniformados con una sudadera, y tapados hasta las cejas como el famoso Kenny de South Park.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas

Conversaciones Extrañas

Tengo un poder de atracción especial sobre todo tipo de bichos raros, incluidas moscas, mosquitos y moscones. Por lo que no es de extrañar, que de vez en cuando me vea envuelta en situaciones de lo más disparatadas.

El otro día, por no ir más lejos, me paró un chico en plena calle. Su expresión era confusa. Así que, lo primero que pensé es que me iba a preguntar por una dirección. Nada más lejos de la realidad. Utilizó una frase muy manida.

– Perdona, ¿nos conocemos?

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Diario de a bordo

Peter Pan. I miss you

Ahora estoy convencida. Tengo la enfermedad de Peter Pan. Me siento como Whendy. Diminuta, sin alas, abandonada y perdida en este mundo de adultos, en el que no encuentro mi sitio.

¡Con lo feliz que era yo jugando al escondite y a «polis y cacos»! Incluso, jugando con mis muñecas, a las que impartía la lección y si no sabían contestar… 

 – Castigada -le reprendía-. ¡De cara a la pared hasta que la aprendas!

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas divertidas, Diario de a bordo