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El cráneo de Akenatón (Luis Racionero)

Buscando una novela de intriga me he topado con El cráneo de Akenatón, del periodista y escritor Luis Racionero, cuyo nombre me resultaba conocido, aunque aún no había leído nada suyo, hasta la fecha. Y así me animé con unas altas expectativas sugeridas en la contraportada.

El argumento

Lucas descubrirá, en un viaje iniciático a través de Egipto, la verdadera historia del mayor faraón que jamás vivió: Akenatón. Y de cómo su legado pervive hasta nuestros días a través de una hermandad cuyos miembros guardan el secreto del pecado original. En un laboratorio se reúnen trece personas alrededor de un cadáver para devorar su cerebro. Al terminar el ritual, todos salen con los rostros cubiertos por máscaras, escondiendo así su identidad. Cerca de allí, Lucas Gálvez, un investigador que vive en Cambridge, sufre una ruptura amorosa y, aconsejado por su maestro, viaja a Egipto para encontrarse con un viejo amigo. Una vez ahí, comienza a estudiar la figura del faraón Akenatón, lo que le lleva hacer una serie de descubrimientos sobre una hermandad secreta que se alimenta del cerebro de individuos célebres para obtener sus recuerdos y conocimientos, así como beber sangre para obtener la inmortalidad. Una secta que viene existiendo desde la prehistoria y ha llegado hasta nuestros días y que representa un peligro mucho mayor para la Humanidad que el que Lucas jamás pudo imaginar.

Mi opinión

El cráneo de Akenatón es uno de los libros más raros que me he encontrado y una decepción. Cuando digo raro me refiero no sólo al cúmulo de ideas que hay en el interior (mezcla sectas, divinidades y faraones, con la religión cristiana, el genoma, la teoría de la evolución, la transmisión del conocimiento telepáticamente, el aura y las fotografías Kirlian), sino que principalmente por la confusa estructura que mantiene en precario equilibrio. Es por ello que me ha costado mucho seguir el hilo de la argumentación, desconcertada como estaba por saber hasta dónde quería llegar.

«El hombre dejó de captar el mundo inmaterial, que es el que da sentido a la existencia».

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