Las tres heridas (Paloma Sánchez-Garnica)

Me he apuntado a un club de lectura al cual sólo he ido en una ocasión, porque los libros que se recomiendan siempre me producen un tremendo pesar y tristeza. Y, seamos francos, el día a día es complicado y el futuro bastante deprimente, no necesito añadirle más pesares. Sin embargo, no soy de abandonar a la primera de cambio, por lo que en cuanto recomendaron la lectura de Las tres heridas, decidí darle una oportunidad, porque, aunque hace tiempo leí un libro de Paloma Sánchez-Garnica, no recordaba su estilo. El resultado, un poco más abajo.

Sinopsis

Ernesto, un escritor siempre a la búsqueda de su gran obra, encuentra una antigua caja de latón que contiene la fotografía de una joven pareja, Mercedes y Andrés, junto con unas cartas de amor. Comenzará a indagar en la historia de la pareja a través de los datos que obtiene de las cartas. La intrigante imagen, tomada el día que empezaba la guerra civil, y el posible destino de sus dos protagonistas le ayudarán a escribir su gran novela mientras se convierte en testigo de las heridas del amor, de la muerte y de la vida.

Mi opinión

Sí, me animé a la lectura, pero os voy a confesar que he tardado más de un mes en comenzar y, sin mucho ánimo. El hecho de que estuviera ambientada en los inicios de la Guerra Civil Española ha sido uno de los motivos por los que me he echado atrás. No me gustan las novelas partidistas y temía que al final detectara la inclinación de la autora por alguno de sus bandos, pero, por suerte, no ha sido así. Además, para mi sorpresa, al poco de iniciar la lectura me he enganchado.

«La guerra me enseñó a ser muy prudente en cuanto a lo que contaba y a quién lo contaba».

No sólo me ha costado comenzar la lectura, sino que también el comienzo de la reseña. No sabía bien cómo enfocarlo y no quería dejarme ningún punto fuera. No lo he logrado del todo, pero no lo voy a demorar por más tiempo. Así que, ahí va.

Las tres heridas es una novela de ficción histórica que nos sumerge en el Madrid de los años treinta, en el inicio de la Guerra Civil Española, alternando dos tiempos: el presente, a manos de un escritor,

«como la mayoría de los buenos escritores, anda metido en su burbuja de cristal sin enterarse de lo que ocurre más allá de sus propias narices»

y el pasado, por dos familias: la formada por Andrés Abad y Mercedes Manrique y la formada por Eusebio y Brígida. Una vive en el campo, la otra en la ciudad. Su modo de vida es completamente distinto, al igual que su condición social. Sin embargo, ambas familias conseguirán la animadversión, el odio y la venganza de los envidiosos y de los mediocres, que anhelan lo que otros tienen, pero sin el esfuerzo ni el tesón de quienes lo han conseguido.

«Los mataban por rencor, por codicia, por rivalidades banales, para quedarse con el puesto de trabajo o la casa»

«Todos estaban en el punto de mira de cualquier desalmado con ansias de venganza, o simplemente, de cualquier débil, embargado y cegado por la fuerza arrolladora de una violencia descontrolada»

«…entrar, así por las buenas, en la propiedad de otro, sin que nadie haga nada por remediarlo, no sé, no me parece bien»

Como veis con alguna de estas frases, el pasado parece el presente.

La autora une estas tres historias a través de Ernesto, un escritor que compra una caja metálica en El Rastro y se obsesiona con su contenido: el retrato de una pareja y unas cartas manuscritas. La curiosidad le anima a investigar el pasado de esta pareja con el fin de escribir su historia y al tirar del hilo descubre un cúmulo de casualidades a su alrededor, que le dan un toque sobrenatural a la obra.

La novela está plagada de citas que muestran las atrocidades que se producen en las guerras:

«…fueron unos u otros, que barbaridades las hicieron de un bando y de otro, estábamos en guerra y había miedo (…) por todo y un ciego instinto de conservación que sacaba todo lo más horrible que usted se pueda imaginar del ser humano…»

«Las guerras no sólo destruyen vidas y familias, también acaban con el pasado, dejan lagunas imposibles de llenar»

Bien es sabido que no hay guerra buena.

«Aquella locura continuaba separando familias y provocando la muerte por las bombas, el hambre o simplemente, por la pena insoportable de la ausencia»

«deteniendo a gente para comprobar si piensa exactamente igual que tú, y si no es así, erigirte en juez, y si se tercia, en ejecutor del osado que no siga en vuestra revolución»

«no cabía la pasividad ni la ambiguedad»

«Había tanto odio contenido, tanta venganza…»

«Las guerras es lo que tienen, siempre muere gente inocente»

También muestra el papel de la mujer en la sociedad

«Ni tus hermanos ni tu madre han tenido la oportunidad de elegir porque en esta sociedad eligen los hombres».

Y, las consecuencias tras el cambio de tornas, más odio y venganza.

«donde antes se oían los sones de La Internacional, el Himno de Riego o el ¡No pasarán!, ahora se cantaba el Cara al sol; donde antes se levantaba el puño cerrado, prieto, ahora se alzaba el saludo romano, la mano extendida, el brazo enhiesto, con vivas a Franco y arribas a España».

«Humilllar a los desafectos, someter a los perdedores y denostar a todo aquel que se atreviera a pensar, a opinar o criticar el discurso impuesto»

Sin embargo, hay actitudes atemporales, no cambian.

«…el poder se compraba con dinero, y sólo a través del poder se hacían las leyes. Lo demás eran hermosas quimeras imposibles de alcanzar»

«En este país nuestro, tan visceral, resulta obligatorio ponerse de un lado o de otro, nadie puede ser neutral, o tibio…»

Por supuesto, como no podía ser menos, hace un guiño a Miguel Hernández no sólo con el título, también al meterlo en escena para mostrar la vida del escritor tanto en tiempos de guerra, como en la actualidad, con sus aspiraciones, manías y anhelos:

«ambiciono encontrar una historia diferente, mi sueño es crear una novela que, de alguna manera, me inmortalice, una historia que se perpetúe en el tiempo, que sobreviva, que se adapte a cualquier época»

«escritores son capaces de pasarse horas pergeñando historias, bálsamos que curan y consuelan«

«…si lo que te gusta es escribir y no lo haces, nunca estarás satisfecho. Esa es la carga que acarrea todo el que lleva las letras inyectadas en las venas. Escribir se hace tan necesario como respirar»

En sus más de seiscientas páginas, he encontrado multitud de palabras que me han hecho tener el diccionario a mano y otras en desuso, muy repetitivas, que me han rayado indeliberadamente.

A mi modo de ver, el final es un tanto retorcido e irreal para dar a Rosa, persona que tiene Ernesto contratada en su casa, un protagonismo innecesario.

Entre las innumerables citas, he econtrado una frase que me ha recordado a Manuel Chaves Nogales y su libro A sangre y fuego, que os recomiendo.

«Temía tanto a los suyos como a los fascistas»

Para finalizar, me gustaría dejar claro que no he encontrado el peso de la balanza por ningún bando, a pesar de que he leído algún comentario expresando lo contrario.

«… los nacionales tomaron el pueblo… los mismos hombres que se vanagloriaban de ser cristianos devotos, que asisten con disciplina castrense a las misas de campaña…»

«Los rojos no podían recibir sepultura en terreno sagrado (…) le tocó el bando equivocado».

En definitiva, la obra muestra el radicalismo que hubo, pero también aquellos que nadaron entre dos aguas y las dificultades que se encontraron, como Teresa y Arturo, de distintas ideas y estatus social, pero unidos por el amor.

Al leer la nota final del libro, recordé una conversación que escuché a mis abuelos mientras paseábamos por el parque cuando yo era aún una niña, ajena a toda esta barbarie acaecida durante la guerra. Hablaban sobre la guerra y al leer estas líneas, sentí sus palabras como propias:

«escuché anécdotas contadas con la serenidad del que miraba hacia adelante asumiendo los recuerdos como parte de su vida pasada».

No quisiera decantarme por ningún partido, por mucho que algunos quieran el enfrentamiento. Ya lo hemos visto en los últimos años. Así que, para concluir, he escogido las frases que más me han gustado.

«¿Desde cuándo pensar es un delito?»

«El cerebro se obliga a veces a olvidar para sobrevivir»

«El valor de las cosas lo pone cada uno»

«La verdadera victoria de cada uno se construye sobre nuestras propias derrotas»

Novela: Las tres heridas
Autora: Paloma Sánchez Garnica

Categoría: Narrativa/Ficción Histórica/Drama
Recomendación: Novela de ficción histórica entretenida y, al mismo tiempo, pone de manifiesto la penuria y la barbarie de la guerra.

Curiosidad: La poesía de Las Tres Heridas, de Miguel Hernández.

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

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