Sabéis mi debilidad ante la tentación que supone leer un libro de misterio, por lo que, en cuanto me topé con Exquisitos crímenes para principiantes, del escritor Orlando Murrin, sucumbí ante tan prometedor título. Unna vez en casa me he decidido a leer la sinopsis. Como siempre, a destiempo. Y no será por su extensión.
Sinopsis
Una receta. Una escuela de cocina. Un asesinato. ¿Encontrarán al culpable con las manos en la masa? ¿Quién está metido en el ajo?
Mi opinión
Exquisitos crímenes para principiantes es una novela de misterio aderezado con toques gastronómicos, lo que me ha resultado bastante llamativo, no sólo las recetas que intercala entre los capítulos y que no entendía muy bien, sino también por algunas recomendaciones culinarias, mención de distintos utensilios de cocina y la forma idónea de preparar alimentos. Demasiado detallista para hablar en una novela de misterio, aunque tenga lugar en una academia de cocina. Sin embargo, al leer la biografía del autor, a posteriori, ha cobrado sentido, pues quedó finalista en Masterchef en 1992. Además, ha escrito siete libros de cocina, presidente de la asociación Guild of Food Writers y jurado de premios gastronómicos. También presenta el pódcast BBC Good Food y es miembro fundador de la revista Olive. En definitiva, habla con conocimiento de causa.
“Los cocineros novatos son muy sensibles al calor, pero se nota menos cuanto más viejo y experimentado se vuelve uno”
En una mansión de Belgravia se reúne un grupo de personas entre las que se encuentra lo más granado de la sociedad inglesa, lady Brash (Serena) y su hija Harriet, junto a otros estudiantes con el fin de realizar un curso de cocina. Así tenemos a la bloguera De´Lyse, junto a otros personajes más anodinos como es Suzie, poco más que una esclava y el protagonista Paul.
Se produce un asesinato y el protagonista será uno de los personajes sospechosos porque tiene tanto motivos para matarlo como oportunidad para hacerlo. Pero como el lector ya conoce todos sus movimientos, se limita a acompañarlo en el descubrimiento de todos los indicios que encuentre para hallar al culpable.
Antes de acabar el libro comencé a escribir algunas pinceladas de la impresión que me daba la novela y algunos puntos que no llegaba a entender, como por ejemplo el personaje de Suzie, tan anodino, que vive prácticamente como una esclava. Lo que me chirriaba bastante, pero en el desenlace final se explica perfectamente, así que no voy a ahondar.
En cuanto al resto de personajes, el hecho de que buscara nombres bastante parecidos fonéticamente, me ha llevado a cierta confusión (Vicky, Lilith, De´Lyse) que no he sabido ubicar correctamente. Mea culpa.
La trama es muy entretenida elaborada a fuego lento, y entre fogones, se siguen los pasos para descubrir una vida imperfecta de la víctima, con más enemigos de los que se puedan intuir en un primer momento. El misterio es pausado, pero no se echa en falta demasiado. Aunque los jóvenes de hoy en día dirán lo contrario. Pero la verdad es que se lee con interés. Si bien, me parece que las pistas que ofrece al lector pasan por completo desapercibidas, por lo que no llega a involucrar del todo.
Ha habido un comentario del protagonista que me ha sentado como a cuerno quemado. Es el error en el que caemos todos, la gente de bien. Ese: yo no tengo nada que ocultar.
“Aunque no estoy a favor de un estado policial, estoy a favor de la vigilancia en todas sus formas (…) como no soy un delincuente, siempre he creído que no tengo nada que temer”.
Pero esta restricción de derechos fundamentales no se puede tomar a la ligera. Ya sabemos que los delincuentes son los que menos temor tienen, que entran por una puerta de la comisaría y salen por otra.
He aquí otra frase digna para el recuerdo, y que no está muy alejada de la anterior.
“Lo único en lo que pienso es en la demanda por lesiones que se presentará contra mí (…) en eso se ha convertido el mundo”
Para finalizar entre todas estas frases una con estocada
“Sé que la generación Z cree que puede elegir entre ser hombre, mujer o cualquier otra cosa. Pero yo soy mujer y siempre lo seré”
Mis dudas surgen al mencionar que una persona sea sensata y manejable a la vez que dominante, con capacidad para obligar a alguien a realizar actos de extrema violencia a alguien que, según explica anteriormente, es su forma de proceder. No soy psicóloga ni psiquiatria, pero el concepto de manejable y dominante para una misma persona me parece un tanto contradictorio. Quizá es que soy demasiado quisquillosa, que también lo soy.
De ahí que mi pega sea la traducción. En un principio he pasado por alto algunas erratas de esas de unir artículos, en plural, a sustantivos en singular. Pecata minuta en esta “suculenta historia”. Sin embargo, con el “podría haber haberse convertido” me han chirriado los dientes y mis ojos han implorado clemencia al leer “acojedora”. Que, lo siento mucho, pero, si tienes una editorial detrás, qué menos que darle una ojeada final, un simple repasito, antes de dejar a los lectores bizcos.
“Me gustaría que la gente recuperara las viejas expresiones en vez de seguir inventando otras nuevas”
Como no puede ser de otro modo, he escogido una de esas frases que resumen una idea de difícil explicación para quien no cree en la reencarnación.
“¿Has experimentado la sensación de conocer a alguien desde siempre, de no tener que decir nada? Eso es lo que teníamos. Nos hablábamos con la mirada”
Novela: Exquisitos crímenes para principiantes
Autor: Orlando Murrin
Categoría: Misterio / Intriga
Recomendación: Con las salvedades arriba descritas, es un libro al estilo de Ágatha Christie, pero cocinado con calma.



