El arte de conducir bajo la lluvia (Garth Stein)

Pasaba por la biblioteca sin mucho tiempo para ojear y, al ver, la novela de El arte de conducir bajo la lluvia, del productor cinematográfico y escritor americano Garth Stein, la cogí sin detenerme a leer el argumento. Por eso, al comenzar la lectura la sorpresa ha sido mayúscula.

Sinopsis

En Mongolia, cuando un perro muere es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne, en su próxima vida, en un hombre. Hasta entonces, el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes, durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo estoy listo.

Esto lo aprendí viendo un programa de National Geographic en la televisión, así que debe de ser verdad. Vivo con Danny, y he aprendido tanto de él… he aprendido los principios para ser un buen piloto de carreras. Equilibrio, anticipación, paciencia. Éstas son lecciones muy importantes, tanto para la vida como para una pista de carreras. Danny es un verdadero campeón, aunque no todos lo vean así, porque Danny tiene responsabilidades. Tiene a su hija Zoë, y tiene a su esposa Eve. Y me tiene a mí.

Lo que más me gusta es correr por la hierba con la cabeza baja, sintiendo cómo las gotas de agua del rocío me salpican la cara. Me gusta correr y sentir todos los olores, toda la vida. Cuando yo regrese a este mundo voy a volver como un hombre, y voy a caminar entre vosotros. Voy a estrechar vuestras manos. Y cuando vea a un hombre, o a una mujer, o a un niño en problemas, voy a ofrec

erle mi mano, a él, a ella, a ti. Al mundo. Voy a ser un buen ciudadano, un buen amigo en el camino de la vida que todos compartimos.

Mi nombre es Enzo. Y ésta es mi historia…

Mi opinión

Como comentaba anteriormente, escogí la novela con prisa y en un principio pensé que sería una novela de lectura fácil, ligera y con mucho humor, pero después de leer el primer capítulo he estado a punto de declinar la lectura por su carga emotiva.

«Necesito sentirme a mí mismo, entenderme a mí y entender este mundo horrible en el que estamos atrapados»

El protagonista de la novela es un perro, una mezcla de labrador con border collie y terrier, llamado Enzo. Narrada en primera persona por este singular personaje, que vive sus últimos días perrunos y así nos lo muestra en su primer capítulo, con los achaques de la edad (dolores en las articulaciones, falta de movilidad en las patas traseras, pérdida de orina…).

«Envejecer es patético. Está lleno de limitaciones y reducciones. Sé que nos pasa a todos, pero se me ocurre que no necesariamente debe ser así».

En este momento, he dudado en seguir adelante, pues mi peluche está en una fase muy similar y casi se me saltan las lágrimas, pero me he animado a continuar con las vivencias de Enzo desde que lo recogió Denny, su dueño, en una granja y lo acompañó a su hogar, un pequeño piso situado frente a un lago. Poco después cómo conoció a Eve, la que sería su mujer y el nacimiento de la pequeña de la familia, Zoë. Otros personajes son los padres de Eve (Maxwell y Trish), a los que el protagonista denomina los Gemelos por su apariencia física similar.

«Aunque vivían en un lugar tan hermoso, eran dos de las personas menos felices que yo conocía. Nada era lo bastante bueno para ellos. Siempre se quejaban y proclamaban que las cosas podían ser mejores y no entendían por qué eran tan malas».

Por último, tenemos al amigo y compañero de trabajo de Denny, Mike y su pareja, Tony.

Los capítulos son cortos, alternando momentos de la vida de dueño y mascota como flashes en los que intercala datos sobre las carreras automovilísticas y personajes emblemáticos del mundo del motor como Aytorn Senna, Nikki Lauda, Michael Schumacher

«Deben estar atentos a los competidores que te rodean, comprender sus habilidades, confianza y niveles de agresividad, y actuar en consecuencia».

El arte de conducir bajo la lluvia es una historia de fe, esperanza, constancia, superación, amistad y lealtad entre un hombre que sueña ser piloto de carreras y su perro, que anhela convertirse en humano, por lo que presta mucha atención a su dueño.

«El lenguaje humano, con sus miles de palabras, es preciso, pero también puede ser maravillosamente vago»

«Mucho de lo que se dice no se expresa en palabras. Una gran parte del lenguaje consta de miradas, gestos y sonidos no verba

«Como no puedo hablar, escucho muy bien. Nunca interrumpo, nunca desvío el curso de la conversación con un comentario propio.»

También nos habla del dolor de una familia cuando uno de sus miembros sufre un cáncer agresivo, como es un tumor cerebral. De esos que parece que hay tantos últimamente. En este sentido, me ha sorprendido esta cita tan acertada:

«Las compañías farmacéuticas, que se lucran con la desdicha ajena, no podrían haber pedido nada mejor que un invierno frío y húmedo, lleno de inyecciones contra la gripe y medicamentos febrífugos, seguido de una primavera calurosa con niveles inéditos de polen en el aire. Creo que las personas no eran tan alérgicas a lo que las rodea antes de ponerse a contaminarlo, y a contaminarse a sí mismas, con todo tipo de productos químicos y toxinas»

La lectura me ha resultado tremendamente conmovedora, tanto por la situación del protagonista perruno, como por su dueño, un buen hombre superado por la adversidad, el sufrimiento personal ante el drama familiar, que se incrementa poco a poco. Aquí el autor se atreve a exponer las denuncias falsas. Sí, haberlas haylas.

«Se nos permite vivir nuestra existencia física para que aprendamos más acerca de nosotros mismos»

Me temo que mi reseña no es capaz de hacer honor a los sentimientos que es capaz de transmitir la lectura del libro. En cuyo caso, espero que el autor dispense mi torpeza y a ti lector, si aún no te has animado a hacerlo, le des una oportunidad, porque es cierto que es inevitable soltar unas lágrimas, especialmente si tienes un can o eres un amante de los animales, pero también deja un buen sabor de boca con ese final kármico.

«Mi alma aprendió lo que vino a aprender (…) A veces no nos queda más remedio que creer»

«Tenemos ante nosotros la respuesta de lo que preguntamos. Somos los creadores de nuestros propios destinos. Pero, actuemos intencionadamente o por ignorancia, nadie más que nosotros mismos es responsable de nuestros éxitos o fracasos»

Para finalizar, os dejo una cita a modo de recomendación, ya que «La memoria es el tiempo que se pliega sobre sí mismo. Recordar es desprendernos del presente…».

«Vivir cada día como si se lo hubiésemos arrebatado a la muerte»

Novela: El arte de conducir bajo la lluvia
Autor: Garth Stein

Categoría: Narrativa/Ficción/Drama
Recomendación: Lectura para amantes de los perros, que no tengan miedo al sufrimiento.

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