Exactta – tarjetas prepago

Estamos en periodo estival y muchos de vosotros aprovecharéis para viajar, algunos incluso al extranjero. Por desgracia en estas fechas surgen mil y una ideas para sustraer los ahorros dedicados al dispendio vacacional a través de los más extravagantes métodos como alquileres de propiedades inexistentes, en malas condiciones o incluso ajenas de las que no se tiene le ningún derecho.

Pero yo he encontrado otro método que resulta muy cómodo, rápido y con pocas posibilidades de devolución. Así como las hormiguitas que van recogiendo poco a poco su granito de arena hasta conseguir alimento suficiente para el invierno. Aquí os quisiera aportar mi granito y haceros una pequeña recomendación para todos aquellos que hagáis parada en el aeropuerto de Madrid, Adolfo Suárez, antes denominado Barajas.

Mi experiencia tuvo lugar en el último viaje al extranjero, Brasil, cuando estando en la sala de embarque de la terminal desde la que partía hacia mi destino decidí, a última hora como siempre, comprar una tarjeta telefónica de prepago para poder llamar desde el extranjero. Para ello utilicé una de las máquinas que están desperdigadas por el aeropuerto. Por si no las habéis visto os dejo una muestra para que os alejéis de ellas como del veneno.

Máquina_Exactta

Ingenua de mi decidí a la desesperada comprar una tarjeta prepago con el único dinero que disponía, 10 euros. Ahora me doy cuenta de lo afortunada que fui por no ser de 50. Pues resulta que la máquina se tragó mi billete y nunca más se supo de él, ni de la supuesta tarjeta que me tenía que ofrecer a cambio de mi pequeño presupuesto.

En el lateral de la máquina expendedora había un número de contacto gratuito para las posibles incidencias y es aquí cuando comienza la odisea.

En primer lugar llamó mi marido, que parece que a los hombres les hacen un poco más de caso.

– Ahora no se encuentra ningún responsable en el aeropuerto -responden desde el otro lado de la línea-.

Era más que plausible ya que eran las 23:30, por lo que no dio ninguna importancia.

Sinceramente, no me podía creer que fuera posible una negativa sin aportar solución alguna por lo que llamé de nuevo. En resumidas cuentas la respuesta fue:

– Si me facilita una dirección de correo electrónico le enviarán los pasos a seguir para proceder a la devolución del importe.

Al regreso del viaje comprobé que no tenía ningún email, así que llamé de nuevo. Me facilitaron una dirección de correo electrónico y le expuse mi caso. Efectivamente, alguien respondió, lo cual generó un alivio fugaz, porque tras responder con los datos requeridos nunca más se supo, a pesar de las  insistentes llamadas e emails.

Quería poner una denuncia en comisaría, pero los agentes me persuadieron para no hacer algo que no llevaría más que a un sobreseimiento del expediente ya que no es una empresa que tenga sede en España, ni es un importe significativo, al menos de una sola persona. Pero la verdad puede resultar sorprendente el volumen de negocio que puede generar la apropiación de pequeñas cantidades con la incautada a esta pequeña ingenua, que piensa en la justicia como una utopía enturbiada por la realidad.

Por favor, si veis una de esas maquinitas de Exactta, no cometáis mi error. Sed precavidos y huid.

Felices Vacaciones

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