En cada ocasión en que recuerdo un sueño, éste me resulta aún más absurdo que el anterior. Pero, el de esta noche… me ha dejado sin palabras. Os lo comento para que os riáis un rato, o me psicoanalicéis. Lo que más os guste.
El inicio del sueño no lo recuerdo con claridad. Pero sí, que acudía nuevamente a la Universidad. Era el primer día, o al menos, de los primeros días de curso. Al finalizar la clase, como buena estudiante, me acerqué a la biblioteca para informarme de la documentación necesaria para el desarrollo de la asignatura en cuestión. Dicho sea de paso, es algo que no hice en mis tiempos universitarios.
Y allí, junto a la sala de lectura, divisé una amplia estancia de cerca de cuarenta metros cuadrados. Como un apéndice más del archivo, me encontré un compartimento abierto, sin puertas, ni columnas de separación. Pero, a diferencia del resto de la biblioteca, no había estanterías repletas de libros, sino…



