Pasé por la biblioteca y me llamó la atención un libro de Ibon Martín. Entonces recordé haber visto algún otro de sus libros que no llegué a leer y me dije: El ladrón de rostros me lo llevo a casa. Como así fue.
Sinopsis
En Sandaili, una humilde ermita excavada en la roca, ha aparecido el cuerpo mutilado de una mujer asesinada mientras practicaba un antiguo rito de fertilidad. Su torseo ha sido abierto y vaciado y las manos colocadas a ambos lados de su abdomen en actitud de entrega. La escena reproduce, con macabra exactitud, las figuras de los apóstoles que Oteiza esculpió en la fachada de la basílica de Arantzazu. Las pruebas señalan que alguien realizó una copia de su rostro en el momento de su muerte.
Un peligroso asesino ritual ha nacido al abrigo de las verdes montañas que guardan desde tiempos inmemoriales los mitos y las leyendas de los vascos. Un enclave aislado, moldeado por el agua que ha dejado sus cicatrices en forma de desfiladeros majestuosos y profundas cuevas. Ane Cestero y la Unidad de Homicidios de Impacto emprenderán un viaje a las entrañas de la tierra donde se oculta lo más oscuro del alma humana.
Mi opinión
Cada vez soy menos amante de la novela negra, pues siempre me ha gustado el misterio y los detalles escabrosos me parecen del todo innecesarios para saber lo esencial: el porqué. Por eso últimamente tiendo a esquivar este género, pero con El ladrón de rostros no pude resistirme. Tampoco me di cuenta de que este libro pertenece a la saga de la inspectora Ane Cestero, cuyos libros no he leído.
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