El despertar de la señorita Prim (Natalia Sanmartin Fenollera)

Sigo con un libro del club de lectura, recomendado por la profesora de Lengua de mi hijo. El libro en cuestión es El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín Fenollera. Mi opinión es algo ambigua.

Sinopsis

Atraída por un sugestivo anuncio Prudencia Prim llega a San Ireneo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno. La señorita Prim ha sido contratada para organizar la biblioteca del Hombre del Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los secretos de sus nada convencionales habitantes.

Mi opinión

El despertar de la señorita Prim es una novela diferente a cualquier otra del club de lectura y, al mismo tiempo similar, porque posee todo el peso de una lectura densa plagada de frases que reverberan por dentro del lector.

En un principio me ha dado la impresión de ser un libro al estilo de Jane Eyre o como la película de Sonrisas y lágrimas, pero cuya protagonista, la señorita Prim, es nada más y nada menos que la bibliotecaria, en vez de la niñera.

No todo el mundo vivía como ella lo hacía, con la permanente sensación de haber en un momento y un ambiente equivocados”

Sin embargo, poco a poco se vislumbra la escasa similitud con las obras anteriores. En primer lugar, por esa protagonista que, haciendo honor a su nombre: Prudencia, es tan rígida en sus pensamientos y opiniones. Tal es así, que me ha recordado a la señorita Rottenmeier.

¿Por qué lo compara y lo registra todo como si la vida se midiera con escuadra y cartabón? ¿Por qué tiene tanto miedo a perder su lugar?

El personaje evoluciona poco a poco hasta el ansiado, como dice el título, despertar. Si bien, no me cuadra la valoración de la idea del matrimonio con las mujeres del pueblo con esa personalidad encorsetada.

En segundo lugar, está ambientada en un pueblo idílico y utópico en el que todo el mundo tiene cabida, da igual la profesión que tuvieran sus habitantes en el pasado. Cada uno de ellos puede aportar a la sociedad, aunque su profesión sea diametralmente opuesta a la anterior. Todos son polifacéticos.

Es cierto que muchas veces los estudios no determinan nuestro futuro, sino nuestra habilidad. ¡Qué os voy a contar yo, que lo he vivido! Pero encontrar ese lugar me parece pura ficción. Supongo que es por la época en la que nos encontramos en la que las personas se apegan tanto a las máquinas que parece que no saben vivir sin ellas.

Pero ciñéndome al libro… Hay personajes entrañables como la mujer de más edad, Lulú Thiberville, una experta en matrimonio, porque se casó tres veces. Horacio Delás, que es la voz de la experiencia, un pilar reconfortante y un amigo con el que hablar.

Como datos reseñables que me han llamado la atención son:

En primer lugar, que su empleador no tenga nombre y sea: el hombre del sillón.

Mi única intención es que los niños puedan convertirse algún día en todo aquello que la escuela moderna se ve incapaz de producir”

No tengo demasiada buena opinión de la educación de los últimos cincuenta años, no voy a mentirle”

Lleva mucho tiempo sin poder dedicar horas al estudio y la lectura que son dos de los pilares de nuestra pequeña comunidad”

No sé si es para restarle protagonismo y no inducir a una novela romántica, la falta de ocurrencia de un nombre apropiado para tan singular y erudito personaje o que no quería que influyera en el despertar de la protagonista, cosa que obviamente hace.

En segundo lugar, la repostería en general. Es imposible no salivar con tanta reunión en la que no falta un dulce. Es una parte que me parece muy atractiva, bastante apetitosa y necesaria para copiar en nuestra vida y hallar un momento de reflexión y descanso. Al mismo tiempo, me parece que hay una escena que se excede, ya que en una misma tarde toma una merienda en tres ocasiones. Pero no quiero ser quisquillosa, que a nadie le amarga un dulce.

En tercer lugar, la protagonista, para ser una persona tan culta, me choca que no sienta la más mínima curiosidad por ese eremita que ha logrado el cambio en su empleador. Me parece el personaje más interesante, muy por encima del hombre del sillón, apoltronado en una cultura de libros que, sin embargo, cambió su perspectiva del mundo, rompiendo incluso una relación, en cuanto conoció al monje. Nada más mencionarlo pensé en cuánto tardaría en aparecer. Demasiado, a mi parecer y, sin embargo, sus palabras son las más sabias como el método para cerrar las puertas volviéndose para activar cuidadosamente su mecanismo

para que aprendan a no apresurarse, para que aprendan a realizar una cosa detrás de la otra, para entrenarlos en la mesura, en la paciencia, en el silencio y la observancia de cada gesto”

la belleza no es un qué sino un quién”.

Por último, no me ha parecido nada realista y no por dónde está ambientado, San Ireneo de Arnois, una colonia de exiliados del mundo moderno en busca de una idea sencilla y rural, es lo más realista. Una pequeña comunidad que se quiere alejar del ruido de la ciudad

la inteligencia crece en el silencio y no en el ruido (…) la mente humana se nutre de tiempo, trabajo y disciplina”

y una cultura que no aporta nada, una educación deficiente que permite a los jóvenes alargar su niñez más allá de los límites razonables.

los jóvenes de hoy en día extienden la niñez más allá de lo que corresponde cronológicamente, son inmaduros e irresponsables a una edad en la que ya no deberían serlo. Pero al mismo tiempo pierden muy pronto la candidez, la inocencia y la frescura (…), envejecen pronto”

Las diatribas intelectuales entre la protagonista y el hombre del sillón son un poco artificiosas, pedantes, un poco fuera de época, aunque traten de temas de perenne actualidad

El ansia que muestran todas ustedes por demostrar su valía (…) El ansia inexplicable de que el mundo les reconozca como un mérito el simple hecho de ser mujer”

El supuesto estado de bienestar y la calidad de vida con la inserción de la mujer en el mundo laboral

el estilo de vida actual desgasta a las mujeres, desnaturaliza a las familias y pulveriza la capacidad de reflexión humana, y desean probar otras fórmulas (…) proteger a sus hijos del influjo del mundo, volver a la pureza de las costumbres, recuperar el esplendor de la vieja cultura

Pero en ocasiones, son comentarios tan densos, que si parpadeas, te pierdes.

Es una novela que precisa ser releída de forma lenta y pausada para rumiar algunas ideas. Pero hasta aquí es mi opinión y, si no habéis tenido la ocasión de leer la novela, os animo a ello.

lo menos que puede hacer antes de condenar una obra es leerla, ¿no cree?”

En definitiva, es una novela plagada de referencias a otros libros, desde pasajes de la Biblia hasta Mujercitas, con citas con mucha enjundia, pero unas conversaciones poco realistas

¿Puede acaso un hombre despierto querer vivir dormido?”

Novela: El despertar de la señorita Prim

Autora: Natalia Sanmartín Fenollera

Categoría: Novela contemporánea

Recomendación: lectura sin pretensiones.

Deja un comentario

Archivado bajo Humor

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.