Necesitaba una lectura corta y ligera, por eso elegí Elieta, de Xavier Bertran, obra galardonada con el Premio Ala Delta en 1990.
Sinopsis
Elieta es una muchacha adolescente obligada por la enfermedad a vivir en la cama. A pesar de ello conserva la alegría y las ilusiones propios de cualquier joven y vive mil aventuras emocionantes gracias a su gran imaginación. Elieta encontrará un amigo de excepción: el nuevo vecino de arriba.
Mi opinión
Como os comentaba, elegí Elieta porque me iba de viaje y necesitaba una novela de esas que no pesan en la maleta, pero entretienen durante un par de días. Además, el hecho de que tuviera el Premio Ala Delta jugaba a su favor. Sí, en pasado. ¿Por qué?
Elieta Viyallonga está enclaustrada en su habitación sin poder salir por una enfermedad. Una enfermedad que no aclara, aunque se deduce que le afecta a las piernas. ¿Paraplejia? Es posible.
Al no poder salir de la habitación, cotillea por la ventana e imagina la vida de sus vecinos cuando desconoce algunos datos, porque sus hábitos y rutinas las tiene más que controladas. Pero entonces, llega el camión de la mudanza. Un nuevo vecino se instala en el piso de arriba y la protagonista tiene mucho interés en saber cómo será y se convertirá en un nuevo amigo.
La narración es lenta, el lenguaje cuidado con alguna palabra en desuso, que enriquece la lectura acerca de la vida de Elieta y sus múltiples conjeturas durante las largas y tediosas horas en que se encuentra encerrada en su habitación.
“silencios así deberían estar prohibidos”
Sin embargo, adolece de algún dato importante, o quizá lo haya pasado por alto, como la edad de nuestra protagonista, Elieta, que resulta más misteriosa que el nuevo vecino. He dudado entre los doce y los veinte, pues son edades muy dispares con pensamientos también variables y reivindicativos, aunque en todos ellos prevalezca la soledad, el hastío, el aburrimiento, la desdicha y la incomprensión, que la incitan a desarrollar la imaginación.
“Hay gente que no sabe que está viva”
Por otro lado, me llama la atención ese oído tan fino, que es capaz de escuchar hasta el más mínimo roce. ¿Tiene paredes de papel? Teniendo en cuenta que está ambientada en verano, ¿cómo es posible que no se mezclen los ruidos del piso de arriba con los del exterior?
Continuando con la época estival, a las seis de la tarde, con la luz apagada, no se está a oscuras en España.
Su única compañera es su madre, muy dada a los chismorreos.
“busca en el exterior las novedades que aligeran su monotonía interior”
Sinceramente, creo que el mayor problema es leerlo con ojos de adulta, con la trayectoria de lecturas y la época actual en que es más difícil entender algunos datos. Aunque he de confesar que el desenlace me ha dejado fría. Quizá tenía altas expectativas, pero ese final de sopetón me ha recordado a esos finales de series en que el guionista no parecía saber cómo finalizar, algo así como Los Serrano o Lost. No porque esté dormida o sea un sueño, es más bien que sale un poco por peteneras.
“Las personas deben tener una personalidad, han de saber ordenarse la vida a su gusto, sin depender de convencionalismos sociales”
“Y creía haber superado este dolor inútil de desear lo que no es posible. Creía haber abandonado por estériles, las miradas compasivas al ombligo propio. Apenas hace un momento me planteaba con alegría las posibilidades reales que me ofrece la vida. Y ya ves, cuando menos te lo esperas, se hunda la fachada de fortaleza y suenan los gemidos de la niña…”
“Ya no me conformo como antes con tejer historias que me hagan volar por encima de esta inmovilidad obligada, ahora me planteo qué parte de estas fantasías puedo llevar a la práctica”
Novela: Elieta
Autor: Xavier Bertran
Categoría: Juvenil
Recomendación: Lectura sin pretensiones.



