Inconvenientes para dar de baja un servicio

¿Habéis tratado de daros de baja de un servicio? A primera vista parece sencillo, pero a medida que te sumerges en el intento parece más fácil diseñar un transbordador espacial. Y es que resulta irónico la de facilidades que ofrecen las compañías para dar de alta cualquier tipo de servicio con ellas. Pero cuando ocurre a la inversa, todo son impedimentos.

La última de estas anécdotas se refiere a la compañía de telecomunicaciones más potente de España, Movistar, que recientemente ha comprado la plataforma de Canal +. Con el propósito de aumentar sus clientes ha lanzado una promoción por 9,90 € por contratar con éste último el paquete televisivo. Hasta aquí todo correcto.

Pero, ¿qué ocurre si eres cliente de Canal + y, con el fin de ahorrarte un dinerito, deseas darte de baja para, posteriormente, dar de alta el servicio con Movistar, ya que eres cliente de éste último?

Aquí comienza la odisea. Preparaos para realizar llamadas interminables, hablando con un contestador, en ocasiones solo, y finalmente, discutiendo con el operador de turno, que te indica que no está operativo el servicio de baja en esos momentos.

¿¿??

Habéis leído bien. El servicio de atención telefónica es parcial, pues atienden según les interese, es decir:

-¿Es un alta? Aquí estamos para servirle.

-¡Ah! ¿que es una baja? Uy, ahora mismo… va a ser que no.

Lo curioso es que si llamas a Canal + te indican que ellos no son Movistar. Pero si después llamas a estos últimos y te dicen que sí lo son. Así que, agarrándote a un clavo ardiendo, les solicitas que tramiten la baja. Te asignan un número de referencia para gestionar la baja.

Sin embargo, a los pocos días el banco te pasa el recibo de Canal + por un servicio del que has solicitado la baja. Se te erizan los pelos y tus ojos comienzan a moverse más rápido que los de Marujita Díaz. Das orden al banco para que devuelvan el importe. Pero tú estás imparable. Estás a punto de entrar en erupción. tienes más convulsiones que en un ataque de epilepsia. Pero estás decidido. Coges el auricular y comienzas nuevamente con el periplo de llamadas.
Movistar, somos los mismos.
Canal +, no lo son. No, perdona, ahora sí lo somos.

¿¿??

Llamadas, y más llamadas. Minutos desperdiciados ante un teléfono que en muchas ocasiones te cuelgan. Y en otras, como deshojando la margarita discutes: Me debes no me debes. Somos los mismos. No, no lo somos. Lo he dado de baja. No, no nos consta.

Pero desde Canal + no se complican, si no les interesa seguir escuchando, te cuelgan. Entonces más cabreado que un mono te lo tomas como algo personal y decides llamar para ponerles a caer de un burro e interponer una queja. En fin, desahogarte. Sin embargo, lo único que consigues es alterarte un poco más. Cabreado y en parte enajenado, a sabiendas que tienes todas las de perder, te pones en contacto con ellos de nuevo y la historia se repite como en el Día de la Marmota. Has perdido un tiempo valioso y parte de la cordura y ahora te preguntas: ¿Eres tú o son ellos? ¿Es realmente tan difícil dar de baja un servicio contratado?.

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