La Guerra de los Botones (Louis Pergaud)

Cuando entre los estantes de la librería topé con la novela La Guerra de los Botones (Louis Pergaud), el primer pensamiento que vino a mi mente fue el de mi hermano riendo, enfrascado en sus líneas, cuando fue obligatoria su lectura en el colegio. Sin embargo, por entonces en varias ocasiones traté de comenzar su lectura, desistiendo de manera fulminante. Pero el tiempo cambia la visión de las ideas, por lo que me dispuse a enfrascarme de nuevo en la historia de las disputas entre los chiquillos de estos dos pueblos colindantes, Longeverne y Velrans.

La_Guerra_BotonesSin darme cuenta me he visto inmersa en el arte de la guerra, propio de pandillas infantiles, cuyo motivo de disputa es tan simple y contundente como el que relatan los Longevernos:

Nos llamaron idiotas, gilipollas, rateros, cerdos, asquerosos, muertos de hambre, marranos, huevos blandos…(…)

¡Huevos blandos!

Seguramente quiere decir que somos unos mierdas (…) porque anoche bromeando con el molinero, le llamé yo también huevos blandos por probar, y mi padre que andaba por allí y yo no lo había visto me aireó un par de tortas…

El argumento era concluyente y todo el mundo lo aceptó”

A partir de ese momento se desata una lucha encarnizada entre los chiquillos de estos dos pueblos franceses de la región centro-oriental llamada Franco Condado, Longeverne y Velrans, durante el curso escolar de 1894 a 1895. Aunque bien pudieran referirse, con ciertos matices, a dos pueblos rodeados de bosques y montañas de la España de hace treinta años.

La perpetua contienda provocará rasguños, moretones y chichones entre vencedores y vencidos. Si bien, estos últimos acabarán perdiendo sus más preciados tesoros, botones e incluso los pantalones. Pero la desolación y desconsuelo será menor al ser compartida, ya se sabe que la pena es menos penas si se comparte con los compañeros y amigos .

Sorprende el lenguaje utilizado para la época en la que fue escrito. Al igual que la jerarquía de la banda, perfectamente definida y organizada. Al mando se encuentra el jefe, Pacho, un auténtico estratega con una indudable visión táctica. Su primer lugarteniente y experto trepador, Pardillo. Entre otras figuras destacadas se encuentran: Gambeta, Grillín (que lo sabía todo), Tintín, los hermanos Clac, Guiñeta (el Bizco) y Rena (Renacuajo debido a su gran cabezota).

En más de una ocasión se me ha escapado una sonrisa gracias a las ingeniosas y descabelladas ideas que pasaban por la mente de esos chiquillos.

Si pudiera describirla de alguna forma elocuente usaría las palabras: nostalgia (por una época pasada) y entrañable (por ese espíritu de unión propio de la temprana edad que se recuerda con ternura el resto de la vida), a pesar de las brutales palizas. Porque ante todo es eso. Peleas y amistad.

Es difícil poder plasmar en un par de frases que puedan resumir lo que se puede encontrar en el interior. He escogido las siguientes:

“El padre de Pacho tenía unas ideas pedagógicas muy claras y unos principios precisos que aplicaba, si no con éxito, sí por lo menos con convicción”.

“Y es que en la medicina, como en cuestiones de religión lo que salva es la fe”.

Novela: La Guerra de los Botones

Autor: Louis Pergaud

Categoría: Clásico/Best-seller/Aventuras

Recomendación: La novela está relatada desde la mentalidad de los niños, por lo que mi recomendación es para todos los públicos. Pero sobre todo para aquellos que quieran revivir la infancia en un pueblo perdido entre montañas, donde pocas distracciones había.

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